En cuanto giro su cabeza se dio cuenta perfectamente del error que acababa de cometer: Mostrarle su espalda desnuda, sin ninguna protección de camiseta ni chaqueta. Se coloco de inmediato la camiseta y avanzó un par de pasos hacia Nora. Ella ya estaba en pie, recogiendo como podía víctima de su furia y rabia de ese momento, su pantalón y la camisa e intentado salir de allí corriendo.
_Espera Narbirye, te lo puedo explicar._ le gritaba Mert mientras salía detrás de ella.
Mientras, Nora corría despavorida, llorando, gimiendo y esputando insultos hacia él.
_Tu espalda, ese dibujo. _ le bramaba una y otra vez, sin dejar de gritar, encolerizada y tremendamente asustada.Se encontró sin escapatoria, había llegado hasta el final de la senda y se topo con una ladera mas de aquel terraplén. Se quedó quieta con la espalda sobre el terreno, aún desnuda. Le vino a la cabeza la pequeña espada de la guerrera. La había dejado caer en el lado contrario, cuando Mert la atrapó entre la otra ladera. Su respiración la dolía y sus lágrimas la ahogaban.
_Quería decírtelo, pero ... - le intentaba decir mientras llegaba hasta ella.
_No te acerques más a mi. - le ordenó mientras se ponía la camisa sobre su cuerpo tapándose sus intimidades.
_ Espera Narbirye. Ahora se que está confundida pero ....
_Y un carajo confundida _ le respondió toda llena de ira a la vez que asqueada _ Llevas tatuado a la espalda el mismo símbolo que las guerreras en sus brazos. Eres, eres, ...... eres uno de ellos.
_¡NO!.- gritó enrabiado
_¿Que no Mert? Entonces .... - le dijo reculando un poco mas, alejándose muy despacio de su alcance mientras con un rápido movimiento se ponía los pantalones._ Vas a ser tu el que termine el trabajo ¿verdad?
_¿De que demonios estás hablando? Te estás equivocando.
_¿Ahora me vas a decir que no se lo que he visto?. Todas y cada una de ellas llevaban el mismo dibujo que tu llevas en tu espalda. La misma estrella con alas de mariposa o lo que demonios sea eso.Ellas y tu pertenecéis al mismo clan. Yo creía que tu estabas aquí para ayudarme no para matarme. Que gran idiota he sido.
_Yo no voy a hacerte daño Nabirye. _ sus ojos se entornaron. Una oleada de dolor atravesó su cara.
_Joder ahora lo entiendo todo. En todo momento has evitado darme la espalda, hacías todo lo posible para no enseñarme el torso desnudo delante de mi. En todo momento ellas te hablaban como si te conociesen de hace siglos.
_Es que me conocían desde hace siglos.
_Ni siquiera vas a negarlo ¿verdad? Mejor así. No soportaría mas mentiras.
_ Por favor Narbirye, dejame que te lo explique. No son las cosas como te las estás imaginando. Estas muy nerviosa y no razonas. _ le decía intentando de nuevo acercarse a ella.
_¡Para!.¡Quédate donde estás Mert!. Tengo un arma y prometo defenderme._ le chillaba a sabiendas que la que mentía ahora era ella y a sabiendas también que la daga estaba al otro lado de ellos.
No sabía como lo había hecho, pero para cuando terminó de decir la última palabra le tenia encima de ella sujetandola con una mano del cuello, inmovilizándola contra la pared de tierra. y con la otra intentando esquivar las patadas que Nora le lanzaba.
_Narbirye, ¡escuchame! No voy a hacerte daño, no estoy aquí para matarte, ya lo hubiera hecho antes de ser así. No lo entiendes.
Las lágrimas mojaban otra vez su rostr,o solo que esta vez era un llanto en silencio, sin emitir ni un solo ruido. Ahora lagrimeaba por haber creido en él.
_Me has utilizado Mert, me has hecho el amor por que ....
_Porque te quiero Nabirye. No busques conclusiones erróneas. Llevo muchas décadas deseando hacer el amor contigo y siempre me he tenido que contener. Es cierto que lo que llevo a mi espalda es el símbolo de La Hermandad. Pero yo no te he mentido. He estado siempre a tu lado para protegerte. Esto que esta pasando ahora ya se sabia hace mucho tiempo que tendría que suceder _ le intentaba explicar mientras aflojaba su mano sobre su garganta._ Nunca te he mentido. Sólo guardé silencio para que no desconfiaras de mi. Quería contártelo todo pero no sabía por donde empezar.
_Cuéntamelo todo Mert. Déjame que me lo vuelva a creer, déjame que me vuelva a sentir utilizada. _ le dijo intentando escabullirse de entre sus brazos-
_Yo entre en tu vida para ser tu protector. Eso siempre te lo dije. Pero en mi cometido nunca entró el que me enamorara de ti. Yo solo debía de enseñarte la doctrina de los inmortales, hacer que llegaras a la edad adulta sin ningún problema y protegerte de las guerreras cuando llegaran. Yo sólo tenia que hacer eso._le dijo mientras dejaba de sujetarla por los brazos,liberándola de su prisión._ Únicamente cuidar de tí, no enamorarme de ti.
Nora se frenó en seco. Se giro sobre si misma y esperó. Espero a que su voz fluyera por su garganta, aunque con su mirada le advirtió de que se echara hacia atrás.
_¿Pero pasó?
Mert no se movió, se limitó a arquear una ceja sin dejar de mirarla._ Por supuesto que paso Nabirye. Tu eras La Elegida, la intocable para otro inmortal que no fuera El Supremo. Pero me enamore de ti, nos enamoramos. Nuestro amor fue sincero, limpio, puro. Nunca llegamos a sobrepasar la barrera mas que con múltiples besos ardientes,y que tu constantemente me reclamabas mas, pero yo no podía contarte el porque no podía ofrecértelo.
_ No entendía nada entonces y sigo sin comprenderlo ahora.
_ Debí de hacerlo hace siglos cuando también te daba a equívocos mis actuaciones y no pude confesarte por miedo a que perdieras tu vida la verdad Empezaste a pensar que lo que sentías por mi no estaba bien. Yo para ti era como un padre, te había recogido siendo una niña. No podías admitir verme como un hombre. La Hermandad hacia tiempo que dudaba de ella, sus normas iban cambiando al beneficio propio de El Supremo. cada vez sus órdenes eran mas aterradoras, cada vez había mas muerte entre nosotros. Todo aquello por lo que me educaron cambio de la noche a la mañana. Yo ya no comulgaba con ellos pero seguía cumpliendo mi misión: cuidar de ti.
Cuando decidí salir de ahí, de aquel infierno de dudas que en mi interior me roía, de tu vida, era demasiado tarde. Me llegó una nueva orden. El Supremo ya no te necesitaba como hasta ahora lo venía imponiendo. Pasaste de tener que defenderte ante cualquier ataque que hiciera peligrar tu vientre, un vientre que solo El Supremo podría poseer, porque solo tu vientre era capaz de engendrar vida entre inmortales siendo el fruto de ambos el nuevo Rey, a ser la cortesana que conseguiría hacer con la simiente de El Supremo un nuevo rey inmortal, grandioso e invencible. Tan colosal que empezó a temer por su propia existencia.
_Se le dio la vuelta a la tortilla.
_Llámalo con la expresión que desees, pero el caso es que ,igual que se me ordeno ser tu protector, años mas tarde se me exigió ser tu verdugo. Pero yo ya no podía obedecer esa regla, esa orden. Te amaba.
_Entonces....
_Entonces es cuando se me ocurrió usar mi don en beneficio propio. No se me ocurrió otra cosa.Te borre los sentimientos hacia mi, tu historia, tus conocimientos como inmortal, para que pudieras sobrevivir. Cometí el error de que si tu no sabías quien eras, tu no intentarías buscarnos y ellos no te encontrarían tan facilmente entre todos los mortales.
_Pero aunque yo no supiera que era inmortal, ellos si. Mas tarde o temprano me hubieran localizado
_Otro de mis errores. Lo hice siempre pensando que todo esto funcionaría. Durante muchas décadas y después de que La Hermandad se dividiera entre los que concordaban con El Supremo y los que no, los inmortales rebeldes eran perseguidos hasta acabar con ellos. Por eso los que quedaban, se fueron disipando por todo mundo para no toparse entre sí y evitar la lucha, y así impedir que lo que la leyenda narraba no llegara nunca a cumplirse.
Nora se había relajado, o al menos sus músculos. Se dobló por la cintura, con las manos juntas sobre las rodillas y con la vista clavada en el suelo permaneciendo en silencio varios minutos, digiriendo lo que Mert la estaba contando.
_ ¿Cual era esa leyenda?_ le preguntó levantando la vista hacia él.
_ Cada uno de los inmortales que habitaban en el planeta lucharían entre si hasta que solo quedara uno: el último gran inmortal. Y ese ultimo inmortal tendría el poder unificado de todos los inmortales juntos. Con tal poder el que lo tuviera gorbernaria al mundo sin que hubiese nadie que se lo intentara robar.Pero esa batalla podría no empezaría nunca si estaba en la buena conciencia de los inmortales evitar la contienda entre nosotros.
_Si nadie mataba a nadie, la leyenda no se cumpliría.
_Así es. pero El Supremo se encargó de ello.Empezó primero el mismo a matar a otros inmortales, y mas tarde se hizo con un ejército que lo hacía por el, ya que ante cualquier batalla podría ser el mismo quien cayera derrotado. Pero poco a poco su ejercito cada vez iba siendo mas pequeño. Iban desertando uno tras uno y el que no, el mismo se encargaba de hacerlo desaparecer. El supremo consultaba siempre un oráculo antes de emprender cualquier acción. Se fiaba de todo lo que le decía.
El oráculo le aconsejó que alguien de su sangre sería un aliado fiel e invencible a su vez. Ahí entrabas tu Nora, pero solo tenías ocho años por aquel entonces. Me fue encargada a mi esa misión.
_ Educarme para ser el vientre fructífero de un déspota.
_ De un déspota cargado de poder.
_ ¡Dios Santo!.
_ Fueron momentos muy dolorosos.El enfrentamiento de todos los inmortales por la supremacía acababa de empezar y no pararía hasta que uno solo quedara victorioso. Solo quedaría uno y ese sería El, El Último Inmortal, repleto del poder de todos los inmortales .
_¡El Supremo pretendía ser él el último!
_ Eso es lo que el pensó. Fueron años duros y peligrosos pero también fueron momentos de envidias: todas las guerreras empezaron a desear tener ese don tuyo de poder engendrar y no pararon hasta descubrir quien era esa afortunada.
_ Yo
_ Así es, tardaron años en localizarte, pero lo consiguieron. Una vez sabían quien eras y donde estabas solo tendrían que rajar tu vientre para absorber tu energía y tu don entrarían en ellas.
_ Ellas pretendían ser la mujer que pudiera engendrar al hijo de El Supremo.
Mert asentía una y otra vez con la cabeza mientras sus puños se retorcían.
_ Acostumbrado a preguntar a su oráculo siempre antes de tomar cualquier decisión, en una de sus últimas predicciones, se le comunicó que su hijo , ese que le ayudaría a llegar a ser algún día el rey, el asesino que iba a acabar por Él con todo los inmortales se iba a volver en contra suya porque codiciaría su posición. De nada le serviría tener ya un descendiente puro e invencible que le realizaría el trabajo sucio y que gobernaría junto a él. Ahora su hijo quería ser el rey. Quería ser El último Inmortal.El hijo se revelaría contra su padre y acabaría con él.
_ ¡Su hijo!
_ Vuestro hijo Narbirye.
_ Pero si yo nunca pude tener hijos con Robert.
_Ya te lo dije, porque no era un inmortal. El don de quedarte en cinta solo funciona si quien te engendra es un inmortal puro. Tu eras La Elegida para tal misión.
_¿Mi hijo?
_ Un niño nacido de un único inmortal puro. Nosotros los inmortales no podemos engendrar ni ser engendrados. Sólo un inmortal puro podría hacerlo.
_Pero ¿porque todo esto?. ¿Por que me dieron el don de la fertilidad y no otro?.¿Porque yo Mert?
_Nadie lo da Narbirye. Se nace con ello.
_¿Y por que si tanto hizo por encontrar a La Elegida, por encontrarme, luego quiere acabar con eso que tanto deseaba?
_Porque el vencedor de esa lucha por ser el último Inmortal no iba a ser Él si no su hijo.¿no lo entiendes?
_ Claro que lo entiendo, en una primera ocasión el oráculo le dijo que El Supremo sería el último Inmortal si engendraba un hijo que le proporcionaría victoria ante cualquier batalla y después ese mismo oráculo predijo que cuando solo quedaran ellos dos, solo uno podría llegar a ser el rey. No podría ser capaz de luchar contra su propio hijo y matarle. Aunque parezca increíble lo te voy a decir, pienso que esa bestia tiene sentimientos.
_Ahí te equivocas Nora. Su pensamiento no era ese, si no todo lo contrario. Si su hijo había llegado hasta el siendo el vencedor, el único inmortal que quedaba a parte de si mismo, tendría almacenado todo el poder de todos aquellos a los que había decapitado. Demasiada energía para poderle vencer. Y sabía que el vencedor de esa ultima batalla sería su hijo y no él.
_Sería invencible.
_ Eso es. Invencible, incluso para su propio padre. Por eso cambió después de estrategia. Lo más inteligente era atajar el problema desde la raíz: matar a La Elegida. Sin vientre no habría hijo, sin hijo no existiría ese futuro rey. Él sería El Rey.
_Aunque tuviera que hacerlo solo.
_ Aunque estuviera completamente solo en todo eso. Nunca pensó que su creación sería su fin._Mert apretaba tan fuerte los puños que parecían que iban a explotar. _Ahí es donde empieza mi infierno Narbirye.Yo no quería formar parte de todo esto, ya no cumplo las ordenes, sus reglas. Una cosa era que yo enseñara todo mi conocimiento a una inmortal totalmente pura del que algún día nacería una criatura que traería el bien al mundo, todo lo que La Hermandad defendía desde hacia siglos y otra cosa es que yo fuera el causante de la muerte de la única mujer que me había hecho sentir vida por primera vez en toda mi existencia..
Nora permanecía en silencio sin dejar de observar el sufrimiento que desprendía Mert.En su cara no había ni gota de color. Permanecía pálido salvo por sus labios que eran de color azul. Parecía que se estaba ahogando. Era demasiada información en un momento. Nora se sentía confusa. El pertenecía a la Hermandad pero abortó la misión que le fue encomendada y con la que prometió pagar con su propia vida si no era capaz de cumplirla: acabar con La Elegida, conmigo. Y no fue capaz de hacerlo.Sólo le miraba desde donde estaba.El no había querido nunca hacerla daño, sólo la protegía poniendo su vida en ello. Habían formado un vínculo entre ellos que ella ignoraba que alguna vez ya existió.
_Dijiste que mi nombre significaba algo en egipcio.
_Así es. Los inmortales llevamos puestos los nombres porque la persona dueña de ese nombre es presagio de lo que su nombre personifica. El tuyo significa madre de gemelos.
_Pero tu siempre hablas de uno. De un Ultimo Inmortal nacido de La Elegida.Si yo soy esa elegida y mi nombre así lo ratifica, tendría dos hijos.
_Esa es la gran incógnita de todo ésto. El oráculo de El Supremo nunca ha mencionado nada de ello_. la dijo con voz suave mientras avanzaba hacia ella. Nora no se apartó esta vez.
_El tatuaje de tu espalda, no se puede borrar ¿verdad? - le dijo al fin mofándose._ Solo se te ocurrió ocultármelo .... me da autentica grima.
_Solo hasta que pudiera contártelo todo, hasta que encontrara el momento justo pero .....
_Pero todo escapó a tus planes.
La ayudó a levantarse de la posición en la que aún se encontraba desde hacia rato. Le apartó el pelo de la cara y al hacerlo la mano la notó húmeda. Estaba llorando en silencio.
_Tu fuiste la que desde siempre has hecho que mis planes siempre se vieran malogrados. No tenia que haber sucedido nunca, el que yo me enamorara de ti, pero lo hice. Tampoco debí permitir que hiciéramos el amor en este momento, no sin antes tu saber toda la verdad.
_¿Te arrepientes?
_Yo no he dicho que me arrepienta Narbirye. Ha sido la experiencia mas bonita de mi larga vida.Sólo que quizás no era el momento de que te enteraras de todo.No han sido las formas correctas. Yo quería habértelo explicado de otra manera. No tenía el derecho a .... Yo te robe tu memoria, yo te eche en brazos de un mortal, yo hice que fueras desdichada, yo te abandone en un mundo que no te pertenece, yo....
_Yo te quiero Mert. - le interrumpió aquel autoculpamiento de Mert_Nunca he sentido nada por ningún hombre como lo que siento contigo.
_ Fui..., he sido un cobarde contigo Narbirye.
_Yo creo que la valentía no es mas que tener que admitir el riesgo de elegir y hacer lo que da miedo.
_Tendremos que huir durante toda la eternidad.¿lo sabes no? - le declaró pasando su dedo por los labios resecos de Nora.
_Tendremos que amarnos durante toda la eternidad ¿lo asumes no?. - le manifestó Nora agarrándole del cuello
_Piensa que solo tendrás mi compañía durante mucho tiempo, quizá por toda la perpetuidad. - le expresó Mert atrayéndola hacia el, haciendo rozar sus cuerpos como si de imanes se tratara. ¿crees que podrás soportarme durante toda nuestra inmortalidad?
_Que eternidad mas eterna. - le recitó Nora mientras se fundía en un largo, pasional, ardiente, fantástico e irresistible beso. Mert la sostuvo por la parte de atrás de la cabeza y le devolvió un abrasador, tórrido,

ardoroso, crepitante y caliente ósculo. Ella abrió la boca, aceptando su lengua otra vez y la chupó suavemente con cándido ardor. Nora deslizó las manos hacia arriba, bajo la camiseta negra de Mert. Su piel estaba fría al tacto. Ella se estremeció al notarle así de gélido. Mert se apresuró a cogerla y la cubrió con una abrazo para darle calor. Ella se acurrucó contra su pecho y metió su cabeza bajo su barbilla abrazándole con fuerza. Mert bajo la boca hasta dejarla a poco centímetros de la suya. Tomo su cara entre las manos y extendió sus dedos por su cabello.
_ Narbirye, te amo. Desde siempre.
_ Oh Mert. yo también te quiero._ le declaró mientras le hincaba los dedos en el pecho bajo la camiseta.
Mert la miraba fijamente. Aquel destello de pasión volvió a estar ahí. Sus ojos brillaban de deseo.Al mismo tiempo quitó una mano de la espalda de Nora y la llevó hasta su pecho cubriéndoselos por completo mientras su gemido se perdía en su boca. Cerró los ojos y dio un gemido mientras se lanzaba hacia adelante hundiendo de nuevo su cara en su pecho. Como pudo, mientras seguía sintiendo el efecto de sus besos, le despojo de su camiseta. Ella abrió su boca aceptando su ataque, empezando a retorcerse hasta quedar a horcajadas sobre su regazo para después rodearle la cintura con sus piernas y el cuello con sus brazos y tiró de el mas aún. Mert la cubría de besos, los ojos, las mejillas cubiertas de lágrimas, la nariz, la garganta. Ella bajo sus labios hasta los pechos de Mert y se los beso tóridamente. Cuando ella arqueo la espalda para intensificar el contacto de sus cuerpos él temblaba presa del deseo. Ella lo hacía ante la necesidad de obtener algo mas de él.