Gracias por leerme, disfrutarme y no criticarme.






Algún día seré capaz de dejar ver lo aquí descrito por mí. Entonces sabré que ha llegado la hora de dejarme leer por todos vosotros. Pero hasta que eso suceda, de que sea valiente para hacerlo, sólo Yo sabré lo que hay aquí. (diciembre 2009)



Este es mi primer blog.Un blog de novelas cortas. Para mi es un reto a la monotonía de mi día a día. Está hecho con todo cariño y desde una visión de novatilla en este mundillo de la escritura de aficionada.


Bienvenidos pues a mi rincón particular..................



VIDEO-TRAILER DE "LA ELEGIDA-"

LA ELEGIDA (Capitulo 22)



Mert permaneció inmóvil, en la misma posición durante un largo rato. Parecía estar en estado de shock. Al oír el chapoteo del agua al intentar ponerse en pie, reaccionó.
- ¿Estas bien Narbirye? ¿Te ha lastimado? He sido un completo estúpido al dejarte sola.
- Tranquilo Mert,  no podías saber que ella pudiera aparecer sin ser vista por ti.No te culpes, estoy perfectamente.
Le ayudó a salir del riachuelo. Con todo cuidado le hizo sentar en la orilla, y le empezó a poner las deportivas con movimientos robóticos.
- ¿Estás bien Mert? - le preguntó viendo que su rostro palidecía por segundos.
- Esto no está pasando. No puede ocurrir.
- Dijiste que solo podría engendrar con un inmortal puro.
- Eso es lo que dije.
- ¿Que es exactamente puro?
- Que su linaje es directo. Que su línea de sangre procede de las altas esferas.
- Como El Supremo.
- Eso es, rey de reyes.
- Pues creo que has estado equivocado toda tu vida con lo de tener que ser un inmortal puro el que preñase a La Elegida.
- Acabo de sentenciarnos a muerte - le dijo sin haberla escuchado.
- O ¿ser puro no es proceder de un linaje directo... o tú ... procedes de uno?.
- Debemos salir rápidamente de aquí. Solo quedan unos pocos kilómetros para llegar a tierra sagrada.
- ¿Me estas oyendo Mert?
- Si claro, venga pongámosnos en marcha.
- Mert............. que esa guerrea ha dicho que estoy embarazada. Que............
- Dios, ¿sabes en la que te he metido? - le dijo sujetándola por los brazos con fuerza- Nuestros problemas se han multiplicado por dos.
- Por tres – le dijo automáticamente-
Pareció en esos momentos reaccionar. Se dejó caer sobre sus largas piernas y se asentó sobre el suelo. Metió la cabeza entre las rodillas y las apretó como si con ese acto se le solucionaran los problemas.
- A partir de estos momentos nuestra existencia pende de un hilo.
- ¿Es que hasta ahora no había sido así? - preguntó Nora afirmando su destino.
- Ahora son ellos los que vendrán. Acudirán guerreros enviados por El Supremo. La verdadera supervivencia acaba de empezar.
- ¿Guerreros? ¿Guerreros enviados por El Supremo? Guerreros como tú.
Mert solo levanto la cabeza y le miro con lástima, como si lo diera todo por perdido.
- Si, guerreros como yo. Asesinos sin escrúpulos. Siervos entrenados para cumplir las órdenes más miserables posibles.
- Como matarme.
- Ahora, ya no eres su principal objetivo, Narbirye. Ahora es él – le dijo tocándola la barriga -
- ¡El! - dijo Nora también acordándose de la historia contada por Mert.- No lo puedes permitir.- Hubo un corto s}}o,cio_ Pero si sabe que lo que llevo en mis entrañas no es suyo, que no será El Rey, ¿porque quiere matarnos?
- Hay algo más. Tú evocas poder de seducción.
- ¡Oh si! Ya lo creo- le dijo burlándose de él- Me quito a los hombres de encima como si fueran moscones. ¡Venga Mert!
- Tu don expande sexualidad. _ le contestó con total sobriedad- Él sigue deseándote, sabe que debe aniquilarte para protegerse a si mismo, pero aún desea poseerte.
- Dios Santo Mert, quieres decir que ese tipo.....
- Si Nerbirye, cualquier varón que esté cerca de ti es un peligro para ti. Rezumas deseo por los cuatro costados.
- Yo me huelo a pocilga en estos momentos- le respondió oliéndose la camisa-
- ¿A que me hueles tu? _ le preguntó Mert.
- A Océano, a brisa marina, a pureza.
- Y sin embargo yo me apesto a rata tirada en su cloaca. Tú aromatizas el aire  a hembra. A hembra en celo. _ dijo haciendo énfasis en la palabra celo.
- Mierda Mert, me estás haciendo sentir como una autentica......
Me abrazó y me beso tiernamente. Para él era algo normal.
- Tengo que hacer verdaderos esfuerzos para estar a tu lado sin tocarte continuamente - le dijo burlándose esta vez de ella.
- Mert......................
- No entiendo nada Narbirye – contestó suspirando- Sólo un inmortal puro podría engendrarte. Siempre se supuso que ese inmortal sería El Supremo. Es de linaje directo, su padre y su madre fueron inmortales.
- Siempre desee ser madre Mert. Pasé años horribles intentando quedarme embarazada, viendo pasar el tiempo sin concebir, de concederle a mi marido lo que más anhelaba sin poder dárselo. Incluso llegue a caer de una tremenda depresión que necesitó ayuda médica. No voy a caer en hacer ningún juicio de valores por estar ahora embarazada de ti. Además, aún no sabemos si esa guerrera dijo la verdad.
- ¿Puso su mano sobre tu vientre en algún momento?
- Sí, así es.
- Narbirye, ella es Hsien, guerrera favorita y principal de El Supremo. Su don es ver sentimientos dentro de la materia. Si te hubiera puesto su mano sobre mi cabeza hubiera visto tu rostro, si la hubiera puesto sobre mi corazón hubiera leído tu nombre, pero si lo puso sobre tu vientre, no te quepa la menor duda de que lo ha visto a él.
- Osea, que está mas que sobre seguro de que este en cinta – le dijo con una sonrisa amplia y extensa -
- ¿No ves el problema Nerbirye? Esa guerrera ya le habrá hecho llegar la buena nueva a El Supremo. No te das cuenta, ahora El debe de eliminar al futuro rey.
- Tú no eres de linaje puro ¿no?
- Por supuesto que no. No se de donde procedo. A mi también me adoptaron y me enseñaron lo que soy.
Se agachó hasta ponerse a su altura. Le cogió su rostro tremendamente demacrado entre sus manos y le besó dulcemente en sus labios.
- Mert, no pienses en esto como la leyenda que conoces. Piensa como lo que es. Yo te quiero, tú también a mí y estoy embarazada.Aún no entiendo como ha pasado, como es posible que esté en cinta tan pronto, pero mira esto solo con la preocupación normal de una madre y de un padre que esperan su primer bebe. Nada más. No veas todo esto como sobrenatural y no intentes buscarle una solución antinatural.
El se levantó y le ayudó a hacerlo a ella también. Le abrazó y la besó tiernamente. Pareció quedar conforme y tranquilo. Pero solo pareció.
- Pongámosnos en marcha. Nuestra única esperanza es llegar a Tierra Sagrada antes que ellos, para intentar manteneros vivos.
Y despacio, pero con un paso firme y cuidadoso, empezamos nuestro último tramo a Tierra Sagrada.

Un premio muy especial para mi


Como dice el encabezado de la entrada, me han otorgado un premio muy especial para mi por ser de la persona que me lo ha hecho, sobre todo en estos momentos en los que una vez mas me siento rendida. Gracias Adis:



Premio LETRAS, a esos blogs donde me pierdo entre su lectura y me olvido de todo, para ustedes con mi cariño



LA ELEGIDA capitulo 21

Siento la demora, pero debido a problemas varios no he podido subir capítulos nuevos, así que espero, que para los que tenéis el mérito de seguirme (je, je), no esteis demasiado cansados de mis altibajos, allá va este capítulo nuevo. Gracias por esperar.


  - ¿Aún queda mucho Mert? - le dijo suplicando que su respuesta fuera un no.
- Un poco si – le respondió dulcemente a la par que le cogía de la mano y tirando de ella intentando que continuara a pesar de su agotamiento- Dentro de poco pararemos a descansar.
- Tengo un hambre feroz – le contestó arrastrando los pies mientras se echaba mano al estómago intentando callarlo de aquellos gritos.
- No me extraña con tanto desgaste en las últimas horas....- le contestó mirándola por el rabillo del ojo y empezando a esbozar una sonrisa-  y por supuesto no me refiero a la caminata, ja, ja.
- Mert............... - le contestó Nora dándole un pescozón – Vas hacer que me sonroje.
- Demonios Nabirye, me tienes agotado. No ves que casi no comemos.
- Mert....................
- Ja, ja. Anda vamos. Allí cerca se ven unos matorrales. Descansaremos en aquella sombra.

Desde que Nora cayó por aquel terraplén, Mert había decidido cambiar de ruta. Ahora se desplazaban por la parte baja de aquel páramo. Aquella tierra arcillosa se chivó que cerca había el nacimiento de un pequeño riachuelo. Solo tuvieron que seguir su curso. Al menos por esa zona, estaban lejos del sol abrasador de la superficie, y allí había algo más de alimento. Mert era un guerrero insuperable, pero lo que era cazando animalitos...... ¡era de lo peor!. En pocas horas decidió cambiar la caza por la pesca. Al menos de vez en cuando tenían algún pececito que llevarse a la boca.

- Mientras descansas un poco Nabirye, voy a ver si encuentro algo de provisiones.
- Ja, ja, provisiones. - se burló de él – Dentro de un rato voy con algo de cebo y te ayudo.
- ¿Que quieres decir con eso “listilla”?
- Que me da tiempo a refrescarme un poco mientras buscas un simple gusano que poner de cebo – le dijo desatándose la zapatilla mientras su carcajada no dejaba de sonar.
- ¡Va!, tonterías de mujer. Yo traeré la comida. Tú date un baño y calla.
- Claro, claro, ja, ja,
Se disponía a meter los pies en aquel charco transparente. Le entraron unas ganas locas de hacerlo totalmente, pero eso lo dejaría para después de comerse al tiburón que seguro tardaría horas en pescar Mert, le tenía una sorpresita reservada para más tarde  en el fondo de la charca.
Oyó pasos a su espalda.
- ¿Ya me traes mi desayuno, cariño ?
- ¡Cariño! - dijo una voz de mujer – Vaya, veo que hemos intimado.
Dio un respingo del sobresalto que le causo aquella voz. Se volteó bruscamente para ver quien estaba allí detrás, aunque no tendría que echarle demasiada imaginación para saber de que por allí había alguien mas que ellos dos.
- Hola Narbirye, ¿dónde esta “tu hombre”? ¿Te ha dejado sola? No puedo creer que haya cometido tan grave error.
- No estoy sola – la contestó rápidamente intentando convencerla de tal situación.
- Claro, claro que no, pero es que yo ahora no lo veo por aquí. _ le dijo irónicamente mientras ojeaba su alrededor_Bueno, me había preparado para tal lucha, pero veo que esto va a ser más fácil de lo planeado.
Y diciendo esto, dio un gran salto hacia Nora y con un gran empujón la tiró hacia atrás, haciéndola caer de espaldas. Nora apenas si se percató de ello tan solo había tardado décimas de segundo en hacer todo eso. Se sentó sobre sus piernas dejándola inmovilizada, haciéndola que no pudiera moverlas. En cuanto sintió  ese peso sobre ellas sabia que no podía usarlas, por lo que intentó incorporarse de cintura para arriba sobre si misma y con todas sus fuerzas se lanzó a  su cara, arañándola hasta quedarse con el trozo de piel entre sus uñas. Aquella inmensa amazona, se la quitó de encima sin gran esfuerzo, golpeándola la cara con todas sus fuerzas.Nora quedó desorientada por aquel puñetazo, nunca antes la había golpeado con tal intensidad. Entonces ella le subió la camisa, dejando el vientre de Nora al aire, dejando su pequeña superficie libre . Sabía lo que iba a hacer, sabía que era el final. Puso su mano derecha sobre su barriga mientras con la izquierda levantaba la daga. Ya no había marcha atrás. Nora estaba medio inconsciente pero sabía perfectamente que había llegado su final, sabía que nadie la ayudaría esta vez.
- Maldición – dijo ella dando un salto hacia atrás, apartándose de Nora como si el mismo diablo hubiera llegado a su mano.
Nora aún aturdida, permanecía tumbada tragando agua de aquel escueto riachuelo.
- Déjala en paz – sonó la voz amenazante de Mert-
- ¿Como has podido Mert? _ le respondía la mujer ahora con otro gesto en su rostro. Ya no era signo de satisfacción sino de pavor. Sus manos temblaban.
Nora no sabía a que se refería, y por la cara de Mert creo que él tampoco.
- Has roto las reglas. Has poseído su vientre. Su seno ya no es puro. ¿Sabes en el lío en que te has metido?
- Terminemos cuanto antes con esto – dijo Mert alzando su espada haciendo caso omiso a aquellas palabras.
- No, no espera, ahora ya no.
La expresión de Mert era de asombro, igual que la de Nora. Se estaba retirando. No entendían nada.
- El Supremo ahora irá también a por ti ¿en que demonios pensabas? - dijo ahora en tono de enfadado.- Eres un auténtico imbécil. No sólo no la entregas si no que encima la engendras.
- ¿Que demonios estas diciendo, zorra? -le dijo Mert poniéndole su espada sobre su garganta.
- Has acabado con todas las expectativas e ilusiones de todas las mujeres de poder ser las nuevas reinas de El Supremo. Ahora ya no podremos absorber su don, ya no podremos usar su útero. Está engendrado. Tiene vida._ le gritaba cada vez mas alto, ladeando su cabeza de un lado a otro en forma de negación.
- ¡Dios Santo! – dijo Nora echándose la mano a la barriga. ¿Estaba embarazada?.
- Has cavado tu propio fin, guerrero estúpido. Ahora no seremos lindas damiselas las que vendremos a rondarte,lo sabes ¿verdad? vendrá el mismísimo ejercito desde el infierno para acabar con él, con ella y  contigo.
Hubo un instante de silencio mortifico, unos segundos de miradas entremezcladas. 
E igual que aquella enorme mujer  apareció, desapareció.










LA ELEGIDA Capitulo 20

En cuanto giro su cabeza se dio cuenta perfectamente del error que acababa de cometer: Mostrarle su espalda desnuda, sin ninguna protección de camiseta ni chaqueta. Se coloco de inmediato la camiseta y avanzó un par de pasos hacia Nora. Ella ya estaba en pie, recogiendo como podía víctima de su furia y rabia de ese momento, su pantalón y la camisa e intentado salir de allí corriendo.

_Espera Narbirye, te lo puedo explicar._ le gritaba Mert mientras salía detrás de ella.
Mientras, Nora corría despavorida, llorando, gimiendo y esputando insultos hacia él.
_Tu espalda, ese dibujo. _ le bramaba una y otra vez, sin dejar de gritar, encolerizada y tremendamente asustada.Se encontró sin escapatoria, había llegado hasta el final de la senda y se topo con una ladera mas de aquel terraplén. Se quedó quieta con la espalda sobre el terreno, aún desnuda. Le vino a la cabeza la pequeña espada de la guerrera. La había dejado caer en el lado contrario, cuando Mert la atrapó entre la otra ladera. Su respiración la dolía y sus lágrimas la ahogaban.
_Quería decírtelo, pero ... - le intentaba decir mientras llegaba hasta ella.
_No te acerques más a mi. - le ordenó mientras se ponía la camisa sobre su cuerpo tapándose sus intimidades.
_ Espera Narbirye. Ahora se que está confundida pero ....
_Y un carajo confundida _ le respondió­ toda llena de ira a la vez que asqueada _ Llevas tatuado a la espalda el mismo símbolo que las guerreras en sus brazos. Eres, eres, ...... eres uno de ellos.
_¡NO!.- gritó enrabiado
_¿Que no Mert? Entonces .... - le dijo reculando un poco mas, alejándose  muy despacio de su alcance mientras con un rápido movimiento se ponía los pantalones._ Vas a ser tu el que termine el trabajo ¿verdad?
_¿De que demonios estás hablando? Te estás equivocando.
_¿Ahora me vas a decir que no se lo que he visto?. Todas y cada una de ellas llevaban el mismo dibujo que tu llevas en tu espalda. La misma estrella con alas de mariposa o lo que demonios sea eso.Ellas y tu pertenecéis al mismo clan. Yo creía que tu estabas aquí­ para ayudarme no para matarme. Que gran idiota he sido.
_Yo no voy a hacerte daño Nabirye. _ sus ojos se entornaron. Una oleada de dolor atravesó su cara.
_Joder ahora lo entiendo todo. En todo momento has evitado darme la espalda, hacías todo lo posible para no enseñarme el torso desnudo delante de mi. En todo momento ellas te hablaban como si te conociesen de hace siglos.
_Es que me conocí­an desde hace siglos.
_Ni siquiera vas a negarlo ¿verdad? Mejor así­. No soportarí­a mas mentiras.
_ Por favor Narbirye, dejame que te lo explique. No son las cosas como te las estás imaginando. Estas muy nerviosa y no razonas. _ le decía intentando de nuevo acercarse a ella.
_¡Para!.¡Quédate donde estás Mert!. Tengo un arma y prometo defenderme._ le chillaba a sabiendas que la que mentía ahora era ella y a sabiendas también que la daga estaba al otro lado de ellos.
No sabía como lo había hecho, pero para cuando terminó de decir la última palabra le tenia encima de ella sujetandola con una mano del cuello, inmovilizándola contra la pared de tierra. y con la otra intentando esquivar las patadas que Nora le lanzaba.
_Narbirye, ¡escuchame! No voy a hacerte daño, no estoy aquí­ para matarte, ya lo hubiera hecho antes de ser así. No lo entiendes.
Las lágrimas mojaban otra vez su rostr,o solo que esta vez era un llanto en silencio, sin emitir ni un solo ruido. Ahora lagrimeaba por haber creido en él.
_Me has utilizado Mert, me has hecho el amor por que ....
_Porque te quiero Nabirye. No busques conclusiones erróneas. Llevo muchas décadas deseando hacer el amor contigo y siempre me he tenido que contener. Es cierto que lo que llevo a mi espalda es el símbolo de La Hermandad. Pero yo no te he mentido. He estado siempre a tu lado para protegerte. Esto que esta pasando ahora ya se sabia hace mucho tiempo que tendría que suceder _ le intentaba explicar mientras aflojaba su mano sobre su garganta._ Nunca te he mentido. Sólo guardé silencio para que no desconfiaras de mi. Quería contártelo todo pero no sabía por donde empezar.
_Cuéntamelo todo Mert. Déjame que me lo vuelva a creer, déjame que me vuelva a sentir utilizada. _ le dijo intentando escabullirse de entre sus brazos-
_Yo entre en tu vida para ser tu protector. Eso siempre te lo dije. Pero en mi cometido nunca entró el que me enamorara de ti. Yo solo debí­a de enseñarte la doctrina de los inmortales,  hacer que llegaras a la edad adulta sin ningún problema y protegerte de las guerreras cuando llegaran. Yo sólo tenia que hacer eso._le dijo mientras dejaba de sujetarla por los brazos,liberándola de su prisión._ Únicamente cuidar de tí­, no enamorarme de ti.
Nora se frenó en seco. Se giro sobre si misma y esperó. Espero a que su voz fluyera por su garganta, aunque con su mirada le advirtió de que se echara hacia atrás.
_¿Pero pasó?
Mert no se movió, se limitó a arquear una ceja sin dejar de mirarla._ Por supuesto que paso Nabirye. Tu eras La Elegida, la intocable para otro inmortal que no fuera El Supremo. Pero me enamore de ti, nos enamoramos. Nuestro amor fue sincero, limpio, puro. Nunca llegamos a sobrepasar la barrera mas que con múltiples besos ardientes,y  que tu constantemente me reclamabas mas, pero yo no podía contarte el porque no podía ofrecértelo.
_ No entendía nada entonces  y sigo sin comprenderlo ahora.
_ Debí de hacerlo hace siglos cuando también te daba a equívocos  mis actuaciones y no pude confesarte por miedo a que perdieras tu vida la verdad Empezaste a pensar que lo que sentías por mi no estaba bien. Yo para ti era como un padre, te había recogido siendo una niña. No podí­as admitir verme como un hombre. La Hermandad hacia tiempo que dudaba de ella, sus normas iban cambiando al beneficio propio de  El Supremo. cada vez sus órdenes eran mas aterradoras, cada vez había mas muerte entre nosotros. Todo aquello por lo que me educaron cambio de la noche a la mañana. Yo ya no comulgaba con ellos pero seguía cumpliendo mi misión: cuidar de ti.
Cuando  decidí salir de ahí, de aquel infierno de dudas que  en mi interior me roía, de tu vida, era demasiado tarde. Me llegó una nueva orden. El Supremo ya no te necesitaba como hasta ahora lo venía imponiendo. Pasaste de tener que defenderte ante cualquier ataque que hiciera peligrar tu vientre, un vientre que solo El Supremo podría poseer, porque solo tu vientre era capaz de engendrar vida entre inmortales siendo el fruto de ambos el nuevo Rey, a ser la cortesana que conseguiría hacer con la simiente de El Supremo un nuevo rey inmortal, grandioso e invencible. Tan colosal que empezó a temer por su propia existencia.
_Se le dio la vuelta a la tortilla.
_Llámalo con la expresión que desees, pero el caso es que ,igual que se me ordeno ser tu protector, años mas tarde se me exigió ser tu verdugo. Pero yo ya no podí­a obedecer esa regla, esa orden. Te amaba.
_Entonces....
_Entonces es cuando se me ocurrió usar mi don en beneficio propio. No se me ocurrió otra cosa.Te borre los sentimientos hacia mi, tu historia, tus conocimientos como inmortal, para que pudieras sobrevivir. Cometí­ el error de que si tu no sabí­as quien eras, tu no intentarías buscarnos y ellos no te encontrarí­an tan facilmente entre todos los mortales.
_Pero aunque yo no supiera que era inmortal, ellos si. Mas tarde o temprano me hubieran localizado
_Otro de mis errores. Lo hice siempre pensando que todo esto funcionarí­a. Durante muchas décadas y después de que La Hermandad se dividiera entre los que concordaban con El Supremo y los que no, los inmortales rebeldes eran perseguidos hasta acabar con ellos. Por eso los que quedaban, se fueron disipando por todo mundo para no toparse entre sí­ y evitar la lucha, y así impedir que lo que la leyenda narraba no llegara nunca a cumplirse.
Nora se había relajado, o al menos sus músculos. Se dobló por la cintura, con las manos juntas sobre las rodillas y con la vista clavada en el suelo permaneciendo en silencio varios minutos, digiriendo lo que Mert la estaba contando.
_ ¿Cual era esa leyenda?_ le preguntó levantando la vista hacia él.
_ Cada uno de los inmortales que habitaban en el planeta lucharían entre si hasta que solo quedara uno: el último gran inmortal. Y ese ultimo inmortal tendría el poder unificado de todos los inmortales juntos. Con tal poder el que lo tuviera gorbernaria al mundo sin que hubiese nadie que se lo intentara robar.Pero esa batalla podría  no empezaría nunca  si estaba en la buena conciencia de los inmortales evitar la contienda entre nosotros.
_Si nadie mataba a nadie, la leyenda no se cumpliría.
_Así es. pero El Supremo se encargó de ello.Empezó primero el mismo a matar a otros inmortales, y mas tarde se hizo con un ejército que lo hacía por el, ya que ante cualquier batalla podría ser el mismo quien cayera derrotado. Pero poco a poco su ejercito cada vez iba siendo mas pequeño. Iban desertando uno tras uno y el que no, el mismo se encargaba de hacerlo desaparecer. El supremo consultaba siempre un oráculo antes de emprender cualquier acción. Se fiaba de todo lo que le decía.
El oráculo le aconsejó que alguien de su sangre sería un aliado fiel e invencible a su vez. Ahí entrabas tu Nora, pero solo tenías ocho años por aquel entonces. Me fue encargada a mi esa misión.
_ Educarme para ser el vientre fructífero de un déspota.
_ De un déspota cargado de poder.
_ ¡Dios Santo!.
_ Fueron momentos muy dolorosos.El enfrentamiento de todos los inmortales por la supremacía acababa de empezar y no pararí­a hasta que uno solo quedara victorioso. Solo quedarí­a uno y ese sería El, El Último Inmortal, repleto del poder de todos los inmortales .
_¡El Supremo pretendía ser él el último!
_ Eso es lo que el pensó. Fueron años duros y peligrosos pero también fueron momentos de envidias: todas las guerreras empezaron a desear tener ese don tuyo de poder engendrar y no pararon hasta descubrir quien era esa afortunada.
_ Yo
_ Así es, tardaron años en localizarte, pero lo consiguieron. Una vez sabían quien eras y donde estabas solo tendrían que rajar tu vientre para absorber tu energía y tu don entrarían en ellas.
_ Ellas pretendían ser la mujer que pudiera engendrar al hijo de El Supremo.
Mert asentía una y otra vez con la cabeza mientras sus puños se retorcían.
_ Acostumbrado a preguntar a su oráculo siempre antes de tomar cualquier decisión, en una de sus últimas predicciones, se le comunicó que su hijo , ese que le ayudaría a llegar a ser algún día el rey, el asesino que iba a acabar por Él con todo los inmortales se iba a volver en  contra suya porque codiciaría su posición.  De nada le serviría tener ya un descendiente puro e invencible que le realizaría el trabajo sucio y que gobernaría junto a él. Ahora su hijo quería ser el rey. Quería ser El último Inmortal.El hijo se revelaría contra su padre y acabaría con él.
_ ¡Su hijo!
_ Vuestro hijo Narbirye.
_ Pero si yo nunca pude tener hijos con Robert.
_Ya te lo dije, porque no era un inmortal. El don de quedarte en cinta solo funciona si quien te engendra es un inmortal puro. Tu eras La Elegida para tal misión.
_¿Mi hijo?
_ Un niño nacido de un único inmortal puro. Nosotros los inmortales no podemos engendrar ni ser engendrados. Sólo un inmortal puro podría hacerlo.
_Pero ¿porque todo esto?. ¿Por que me dieron el don de la fertilidad y no otro?.¿Porque yo Mert?
_Nadie lo da Narbirye. Se nace con ello.
_¿Y por que si tanto hizo por encontrar a La Elegida, por encontrarme, luego quiere acabar con eso que tanto deseaba?
_Porque el vencedor de esa lucha por ser el último Inmortal no iba a ser Él si no su hijo.¿no lo entiendes?
_ Claro que lo entiendo, en una primera ocasión el oráculo le dijo que El Supremo sería el último Inmortal si engendraba un hijo que le proporcionaría victoria ante cualquier batalla y después ese mismo oráculo predijo que cuando solo quedaran ellos dos, solo uno podría llegar a ser el rey. No podría ser capaz de luchar contra su propio hijo y matarle. Aunque parezca increíble lo te voy a decir, pienso que esa bestia tiene sentimientos.
_Ahí­ te equivocas Nora. Su pensamiento no era ese, si no todo lo contrario. Si su hijo había llegado hasta el siendo el vencedor, el único inmortal que quedaba a parte de si mismo, tendría almacenado todo el poder de todos aquellos a los que había decapitado. Demasiada energía para poderle vencer. Y sabía que el vencedor de esa ultima batalla sería su hijo y no él.
_Sería invencible.
_ Eso es. Invencible, incluso para su propio padre. Por eso cambió después de estrategia. Lo más  inteligente era atajar el problema desde la raíz: matar a La Elegida. Sin vientre no habría hijo, sin hijo no existiría ese futuro rey. Él sería El Rey.
_Aunque tuviera que hacerlo solo.
_ Aunque estuviera completamente solo en todo eso. Nunca pensó que su creación sería su fin._Mert apretaba tan fuerte los puños que parecían que iban a explotar. _Ahí es donde empieza mi infierno Narbirye.Yo no quería  formar parte de todo esto, ya no cumplo las ordenes, sus reglas. Una cosa era que yo enseñara todo mi conocimiento a una inmortal totalmente pura del que algún día nacería una criatura que traería el bien al mundo, todo lo que La Hermandad defendía desde hacia siglos y otra cosa es que yo fuera el causante de la muerte de la única mujer que me había hecho sentir vida por primera vez en toda mi existencia..

Nora permanecía en silencio sin dejar de observar el sufrimiento que desprendía Mert.En su cara no había ni gota de color. Permanecía pálido salvo por sus labios que eran de color azul. Parecía que se estaba ahogando. Era demasiada información en un momento. Nora se sentía confusa. El pertenecía a la Hermandad pero abortó la misión que le fue encomendada y con la que prometió pagar con su propia vida si no era capaz de cumplirla: acabar con La Elegida, conmigo. Y no fue capaz de hacerlo.Sólo le miraba desde donde estaba.El no habí­a querido nunca hacerla daño, sólo la protegía poniendo su vida en ello. Habían formado un vínculo entre ellos que ella ignoraba que alguna vez ya existió.

_Dijiste que mi nombre significaba algo en egipcio.
_Así es. Los inmortales llevamos  puestos los nombres porque la persona dueña de ese nombre es presagio de lo que su nombre personifica. El tuyo significa madre de gemelos.
_Pero tu siempre hablas de uno. De un Ultimo Inmortal nacido de La Elegida.Si yo soy esa elegida y mi nombre así lo ratifica, tendría dos hijos.
_Esa es la gran incógnita de todo ésto. El oráculo de El Supremo nunca ha mencionado nada de ello_.  la dijo con voz suave mientras avanzaba hacia ella. Nora no se apartó esta vez.
_El tatuaje  de tu espalda, no se puede borrar ¿verdad? - le dijo al fin mofándose._ Solo se te ocurrió ocultármelo .... me da autentica grima.
_Solo hasta que pudiera contártelo todo, hasta que encontrara el momento justo pero .....
_Pero todo escapó a tus planes.
La ayudó a levantarse de la posición en la que aún se encontraba desde hacia rato. Le apartó el pelo de la cara y al hacerlo la mano la notó húmeda. Estaba llorando en silencio.
_Tu fuiste la que desde siempre has hecho que mis planes siempre se vieran malogrados. No tenia que haber sucedido nunca, el que yo me enamorara de ti, pero lo hice. Tampoco debí permitir que hiciéramos el amor en este momento, no sin antes tu saber toda la verdad.
_¿Te arrepientes?
_Yo no he dicho que me arrepienta Narbirye. Ha sido la experiencia mas bonita de mi larga vida.Sólo que quizás no era el momento de que te enteraras de todo.No han sido las formas correctas. Yo quería habértelo explicado de otra manera. No tenía el derecho a .... Yo te robe tu memoria, yo te eche en brazos de un mortal, yo hice que fueras desdichada, yo te abandone en un mundo que no te pertenece, yo....
_Yo te quiero Mert. - le interrumpió aquel autoculpamiento de Mert_Nunca he sentido nada por ningún hombre como lo que siento contigo.
_ Fui..., he sido un cobarde contigo Narbirye.
_Yo creo que la valentía no es mas que tener que admitir el riesgo de elegir y hacer lo que da miedo.
_Tendremos que huir durante toda la eternidad.¿lo sabes no? - le declaró pasando su dedo por los labios resecos de Nora.
_Tendremos que amarnos durante toda la eternidad ¿lo asumes no?. - le manifestó Nora agarrándole del cuello
_Piensa que solo tendrás mi compañía durante mucho tiempo, quizá por toda la perpetuidad. - le expresó Mert atrayéndola hacia el, haciendo rozar sus cuerpos como si de imanes se tratara. ¿crees que podrás soportarme durante toda nuestra inmortalidad?
_Que eternidad mas eterna. - le recitó Nora mientras se fundía en un largo, pasional, ardiente, fantástico e irresistible beso. Mert la sostuvo por la parte de atrás de la cabeza y le devolvió un abrasador, tórrido, ardoroso, crepitante y caliente ósculo. Ella abrió la boca, aceptando su lengua otra vez y la chupó suavemente con cándido ardor. Nora deslizó las manos hacia arriba, bajo la camiseta negra de Mert. Su piel estaba fría al tacto. Ella se estremeció al notarle así de gélido. Mert se apresuró a cogerla y la cubrió con una abrazo para darle calor. Ella se acurrucó contra su pecho y metió su cabeza bajo su barbilla abrazándole con fuerza. Mert bajo la boca hasta dejarla a poco centímetros de la suya. Tomo su cara entre las manos y extendió sus dedos por su cabello.
_ Narbirye, te amo. Desde siempre.
_ Oh Mert. yo también te quiero._ le declaró mientras le hincaba los dedos en el pecho bajo la camiseta.
Mert la miraba fijamente. Aquel destello de pasión volvió a estar ahí. Sus ojos brillaban de deseo.Al mismo tiempo quitó una mano de la espalda de Nora y la llevó hasta su pecho cubriéndoselos por completo mientras  su gemido se perdía en su boca. Cerró los ojos y dio un gemido mientras se lanzaba hacia adelante hundiendo de nuevo su cara en su pecho. Como pudo, mientras seguía sintiendo el efecto de sus besos, le despojo de su camiseta. Ella abrió su boca aceptando su ataque, empezando a retorcerse hasta quedar a horcajadas sobre su regazo para después rodearle la cintura con sus piernas y el cuello con sus brazos y tiró de el mas aún. Mert la cubría de besos, los ojos, las mejillas cubiertas de lágrimas, la nariz, la garganta. Ella bajo sus labios hasta los pechos de Mert y se los beso tóridamente. Cuando ella arqueo la espalda para intensificar el contacto de sus cuerpos él temblaba presa del deseo. Ella lo hacía ante la necesidad de obtener algo mas de él.