
Mientras está de moda entre todos los blogers los regalos, premios y memes, los cuales rellenan demasiados post en nuestros blogs, y que por supuesto son siempre bien recibidos, yo he optado por hacer otro tipo de publicidad: INVITANDO A ESCRIBIR EN COLABORACIÓN un capítulo de esta historia a una de mis escritoras favoritas de mis blogs preferidos.Este capítulo es una colaboración entre Deseo y Obscuridad y Quimera, o lo que es lo mismo, entre Karol Scandiu y Zayas.
Para mi fue un honor el que haya aceptado este reto sin ponerme pega alguna, es un privilegio tener entre mis manos este relato tan fantástico y a la vez tan inconfundible de Karol.Su forma de escribir, su forma de expresar sentimientos, su forma de trasladarte a sus fantasías, hacen de ella una escritora de letras de oro.
A los que la conocéis, no puedo decir nada mas de sus novelas y a los que no, os invito a pasearos por su blog: http://deseoyoscuridad.blogspot.com/
No lo lamentareis. En él encontrareis historias dignas de ser leídas, de ser tragadas poquito a poco mientras tu imaginación se traslada sin esfuerzo a su mundo gracias a la riqueza de sus letras y a la facilidad de lectura que ella provoca. Gracias Karol.Gracias por no pensar en nada mas cuando te lancé este reto de escribir algo en la novela como reconocimiento a tu labor conmigo, cuando navego por ahí y veo infinitos mensajes tuyos alabando mi blog sin que se te haya pedido, sin pedir nada a cambio.
Gracias por realizar esto que se te da tan bien y dejar atrás rivalidades e historias desagradables. Hay sitio para todos en todo y con todo. La competencia siempre es buena, mientras sea pura. GRACIAS
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Volvía a estar a obscuras. Volvía a estar ahí.
CAPITULO ESCRITO POR KAROL SCANDIU
Tenía frío. Cada centímetro de mi piel parecía congelarse poco a poco, mientras lo único que veía era obscuridad.
Tanteando sin saber donde dirigirme, alcancé lo que parecía ser una pared. Las grietas y hendiduras me hacían estar segura de que serian ladrillos, y con los dedos doloridos y tiesos, victimas de la congelación que se cebaba conmigo, fui trazando el camino, hasta alcanzar lo que parecía una puerta.
La primera respuesta a ello fue alejar rápidamente mis manos. Era fría, aun mas que el de por si helado ambiente, y por un instante mi cerebro no me permitió saber que se trataba de acero.
Seguí los surcos laterales, dibujando lo que le parecía un marco, suspirando entonces al percatarme de que era una puerta, "¡Una salida!", respiré aliviada.
Tanteé con más rapidez, en búsqueda de un pomo que parecía inexistente, y cuando por fin lo encontré, tiré con tal fuerza que creí poder partirme mis débiles manos.
El aire entró caliente, dolorosamente cálido, azotando con fuerza mi rostro y manos, haciendo que la congelación inminente de estos, me provocara un dolor profundo y agudo, sintiendo como cada nervio se contraía.
Intenté no desmayarme ante el cambio tan brusco de temperatura, así como la luz que de pronto, y aun que fuera poca, hacia arder mis pupilas ante la tenue claridad de lo que supe era un callejón.
A los lados se extendían altas y largas paredes de ladrillos vistos. Parecían muy antiguos, mugrientos y abandonados, y no apreciaba ventana alguna, o escaleras de emergencia que pudieran ayudarme a salir de allí.
Caminé tambaleante, tan solo unos pocos pasos, tensándome y resoplando ante el miedo, en cuanto la fría puerta de acero a mis espaldas se cerró de golpe.
El sonido sordo del metal golpeando con contra la pared, hizo eco por todo el callejón.
Miré hacia atrás, y la obscuridad no me dejaba ver qué podría haber allí. En el lado opuesto parecía haber algo, o alguien sobre el suelo.
Ya no quería sentirme cegada como antes, así que respiré profundamente, y caminé con precaución hacia aquella figura, haciendo que a cada paso se notara más grande, y mas plural.
Me detuve de improvisto, al oír entonces el sonido rápido y ansioso de las gargantas tragando sin cesar, sirviendo de fondo a rugidos que no era capaz de descifrar.
"Sera algún animal.", pensé sin creérmelo. Un par de pasos más, y la tenue luz anaranjada, me permitió ver que sobre el suelo, habían tres figuras, arrodilladas, encorvándose hacia delante, uniendo sus cabezas en un mismo punto. Aun que parecieran humanas, los ruidos que emitían distaban mucho de ello.
No quería ni tan siquiera respirar, ansiaba poder irme de allí antes de que aquellas... criaturas, se percatasen de mi presencia, pero ya era tarde.
Como si sus cuerpos se moviesen al unísono, sus rostros se giraron hacia mí, dando paso a las fasces embadurnadas en sangre, y los rugidos animales que emitían por sus húmedas gargantas.
Sus ojos parecían poder ver a través de mi. Brillaban en la obscuridad con un potente amarillo leonado, en los cuales se distinguían la fina línea negra que parecía albergar la mismísima obscuridad en ellas.Paralizada y horrorizada, moví los ojos rápidamente, pasando de los ojos inhumanos, al suelo, donde yacía un cuerpo.
Pude ver la larga melena de ésta, esparcida como tierra a sus lados, mientras sus piernas se movían bajo los espasmos involuntarios, y sus pulmones se llenaban en líquido, emitiendo un horrible gorgoteo por su garganta.
Me moví lo más rápido que pude, girándome sobre mis talones, para así encontrarme cara a cara con uno de aquellos seres. Esta agarró con fuerza mi mandíbula, elevandome los pies del suelo, mirándome con sus leonidas retinas.
Me debatía por seguir respirando, mientras que las uñas de aquella criatura, se clavaban en la carne de mi cuello y rostro, e impedían que pudiera reaccionar.
La criatura arqueó el rostro levemente hacia la izquierda, como si quisiera obtener el mejor ángulo de su aterrada presa, y entonces enseñó la amplia, brillante y puntiaguda fila de dientes, ostentada por los largos y marfiles colmillos que destilaban luz en la obscuridad de las delgadas y negras pupilas.
De pronto el tiempo pareció detenerse en cuanto el aroma enviciado a canela y enebros invadió mis fosas nasales, haciendome reaccionar la piel, erizándola de manera casi dolorosa.
La criatura se detuvo también, y miró hacia su derecha con el rostro aun arqueado, rugiendo y bufando irado, a la vez que la voz mas potente que antes había oído, se hizo con toda la obscuridad:
—¡No! Aun no, querida —aquella voz hizo detenerse a la criatura, provocando ademas que su antes fiero y animal rostro, diera paso a los rasgos femeninos y hermosos de una impactante mujer.
Seguía sujetándome suspendida en aire, mientras mis pies se movían desesperados por alcanzar el suelo. Mi rostro de rasgos finos, con grandes ojos marrones como la tierras, labios gruesos y rosados, eran enmarcados por una melena lacia y larga, del un color rubio oscuro, que caian a mechones finos y sedosos en mi faz.
Sobrecogida, y casi inconsciente, seguía debatiéndome por mi vida, a la vez que por poder dar crédito a lo que veían mis ojos, unos que parecían engañarme, dándome ahora un rostro tan humano y hermoso a la antes criatura de ojos serpentinos y amarillos, con fauces y dientes como un animal enfurecido.
La mujer me soltó, haciendo que chocara sonoramente contra el suelo, sintiendo el penetrante dolor que me cruzó el cuerpo. Las demás criaturas seguía en la obscuridad, aun agazapadas sobre su presa, quien ya no emitía ruidos o movimiento alguno, solo pudiéndose notar sus rugidos y respiraciones sedientas.
Se movieron en cuanto alcanzé el suelo, deteniéndose en seco, ante el alarido cruel y rotundo del que antes había detenido al que ahora era una mujer.
—¡NO! ¡HE DICHO QUE NO! ¡ES MÍA! —la potencia de su voz era ensordecedora, a la vez que parecía embrujarme los sentidos y oídos.
Me levanté lo mas rápido que pude, sujetándome con dolor y fuerza la garganta, intentando recuperar el aire que me habían arrebatado, a la vez que moviendo la cabeza a todos lados, intentaba encontrar a la fuente de aquella tórrida fuerza.
La mujer seguía de pie, mirandome airada, con los puños cerrados a ambos costados y bufando ante su impotencia.
Las otras dos criaturas, ahora estaban de pie, al lado del muerto cuerpo de su victima, y lejos de sus fauces y ojos de bestia, ahora eran hombres, cuyos rostros no veía con detalles, tan solo sus cortas melenas, a la altura de sus barbillas, permaneciendo cabizbajos y respirando pesadamente, claramente contradichos ante las ordenes del que antes les había detenido.
Seguía moviendo los ojos y cabeza de manera ansiosa, y aun que intentara buscar una salida, un hueco por el que escabullirme de mis cazadores, lo único que tenia en mente era encontrarle, encontrarle a Él.
Me giré nuevamente hacia la mujer, dejando así atrás a los dos hombres, viendo a las espaldas de esta la puerta de metal, la misma que me había llevado hacia su trampa. Decidida me lanzé en su dirección, viéndome detenida entonces por el aroma y la gelidez de los firmes brazos que rodearon mi cuerpo, girándome en el aire de forma casi melódica, atrayéndome hacia la única luz en medio de aquel obscuro callejón.
Quería cerrar los ojos, rogar por piedad, llorar, gritar por un auxilio que sabría nunca llegaría, pero no pude hacerlo. No se me permitió tal cosa en cuanto mis ojos se posaron sobre las esmeraldas e impactantes retinas del que me mantenía bajo su abrazo.
Bajé la mirada recorriendo despacio y casi hipnotizada cada trazo de su fuerte y hermoso rostro. Su belleza le sabía increíble, mágica y peligrosa.
Miraba cada trazo de su marcada y perfecta nariz, que captaban con cuidado su aroma, haciendo que me sintiera absorbida por él. Me perdí en unos labios perfectamente compensados, cubiertos por el leve tono asalmonado, que abrió despacio haciendo que de ellos se desprendiera una fragancia seductora y venenosa.
Volví a mirar sus ojos, de un verde casi imposible, brillando como faros que intentaban indicarle que el único camino a seguir era el suyo, el que la llevaba hacia él.
Me escapé de su abrazo en cuanto este pareció sumergirse en sus pensamientos y su respiración se volvió fatigada, no pudiendo alejarme ni un centímetro, antes de que sus manos volviesen a rodear mi cintura, empujándome contra el suelo. Dejándome por fin a su merced.
Él lo había observado todo desde las sombras, desde donde lo comandaba todo, desde su reino.
Ahí observaba sus intentos inútiles por sobrevivir, y estaba decidió a que así fuera, hasta que con sus ojos humanos la observé por primera vez el rostro.
Bajo las garras de la que era su hembra, Joanna luchaba por su vida. Su delicada y frágil belleza, casi oculta tras una faz fuerte y decidida, simplemente parecieron apartarme de lo que por siglos había marcado su existencia.
Su larga y ondulada melena negra, se movía al compás de sus amagos por respirar, dejando en el aire, los potentes trazos de un aroma que le supo irresistible, pecaminoso.
La detuvo. No podía consentir aun su fin. La desgarradora fuerza que le impulsaba a matarla, la misma fuerza que hacia latir su garganta y colmillos ante la sed de su sangre, ahora parecía mermar bajo la seducción y exquisitez que aquella simple humana causaban en él.
En cuanto intentó huir, la retuvo. No podía imaginarse que sentiría en cuanto la piel de sus brazos rozó la suya, haciendo acelerar y palpitar cada parte de su cuerpo.
La retuvo cerca a su rostro, a su boca, la que usaría para saciar su sed de sangre y venganza, pero lo que logró fue verse perdido en el azucarado e intenso aroma a hierba fresca y mar que ella desprendía.
Respiró profundamente, olvidándose por completo los rugidos irados e inquietos de sus secuaces, perdiéndose así en el mar de agua tibia que parecía envolverle el tacto y aromas de aquella mujer.
Miró sus labios, húmedos y carnosos, rosados como la sangre que ahora recorría sus venas en un frenético ritmo, y deseó no tener que hacerlo, no tener que herirla.
Demostró debilidad, se dejó seducir por ella, y en un intento de encontrar la cordura ante lo que empezaba a sentir, la permitió alejarse de él.
Sus instintos rugieron entonces como fieras enjauladas, pareciendo desgarrarle la carne, y se abalanzó sobre ella, dejándola herida e indefensa ante su ataque.
Vi entonces la figura de aquél ser al completo. Era alto y fuerte. Se dejaba ver por debajo de la fina tela de su camisa, los largos y amplios hombros y pecho.
Miré una vez mas su rostro, quedando petrificada nuevamente ante él, y a su oscuro pelo que le caía suavemente sobre el rostro, hasta alcanzar la altura de sus imponentes hombros.
Sacudí la cabeza con fuerza, buscando volver a la realidad, y en ultimo intento de escaparme de él, y sobre todo del efecto que parecía tener sobre mi, me levanté viéndome una vez mas interrumpida bruscamente por el poderío de aquel ser.
Choqué contra la pared, hiriendo así mi espalda y hombros, y me mordí los labios con fuerza al sentir como su gélido cuerpo me apresaba contra los sucios y cálidos ladrillos.
Le miré directamente a sus esmeraldas retinas, e inspiré profundamente el almizcla venenoso de su aroma. Él resopló dolorosamente en mi cara, llenándola de su sabor, y girando el rostro despacio, entreabrió los labios, dando paso una vez más a su inigualable voz:
—He esperado demasiado tiempo por ti... —habló en tono firme, pero sin poder ocultar el pesar en cada palabra.
Sus secuaces se alborotaron, rugiendo y convirtiendo sus humanos rasgos una vez más en las criaturas de la obscuridad, sedientos a la espera de la sangre de ella, la que su líder pronto derramaría.
Quise luchar, pero ya no me quedaban fuerzas. Él entonces levantó mi rostro y ruidosamente los colmillos se abrieron hueco en su boca, apagando así el esmeralda de sus ojos, convirtiéndolos en el leonado amarillo que rodeaba la fina y delgada pupila.
—Demasiado tiempo... Joanna... —rugió como un animal y se lanzó sobre su cuello.
Grité con todas mis fuerzas, sintiendo lacerar mi garganta ante tal bramido.
Abrí los ojos viendo que volvía a estar donde antes, antes de que todo aquello ocurriera.
—Solo un pesadilla... solo ha sido una pesadilla —me reafirmé en voz alta, cerrando los ojos con fuerza, intentando borrar de mis retinas el rostro de aquel hombre. El rostro del que debería de temer ante todo, pero que al contrario, parecía haberme robado el alma y el corazón.
—¿Estas bien, Joanna? —la voz le hizo sobresaltar, y sentirse tristemente decepcionada al averiguar que no se trataba de... Él.
Capítulo escrito por Karol Scandiu de http://deseoyoscuridad.blogspot.com/
Miré una vez mas su rostro, quedando petrificada nuevamente ante él, y a su oscuro pelo que le caía suavemente sobre el rostro, hasta alcanzar la altura de sus imponentes hombros.
Sacudí la cabeza con fuerza, buscando volver a la realidad, y en ultimo intento de escaparme de él, y sobre todo del efecto que parecía tener sobre mi, me levanté viéndome una vez mas interrumpida bruscamente por el poderío de aquel ser.
Choqué contra la pared, hiriendo así mi espalda y hombros, y me mordí los labios con fuerza al sentir como su gélido cuerpo me apresaba contra los sucios y cálidos ladrillos.
Le miré directamente a sus esmeraldas retinas, e inspiré profundamente el almizcla venenoso de su aroma. Él resopló dolorosamente en mi cara, llenándola de su sabor, y girando el rostro despacio, entreabrió los labios, dando paso una vez más a su inigualable voz:
—He esperado demasiado tiempo por ti... —habló en tono firme, pero sin poder ocultar el pesar en cada palabra.
Sus secuaces se alborotaron, rugiendo y convirtiendo sus humanos rasgos una vez más en las criaturas de la obscuridad, sedientos a la espera de la sangre de ella, la que su líder pronto derramaría.
Quise luchar, pero ya no me quedaban fuerzas. Él entonces levantó mi rostro y ruidosamente los colmillos se abrieron hueco en su boca, apagando así el esmeralda de sus ojos, convirtiéndolos en el leonado amarillo que rodeaba la fina y delgada pupila.
—Demasiado tiempo... Joanna... —rugió como un animal y se lanzó sobre su cuello.
Grité con todas mis fuerzas, sintiendo lacerar mi garganta ante tal bramido.
Abrí los ojos viendo que volvía a estar donde antes, antes de que todo aquello ocurriera.
—Solo un pesadilla... solo ha sido una pesadilla —me reafirmé en voz alta, cerrando los ojos con fuerza, intentando borrar de mis retinas el rostro de aquel hombre. El rostro del que debería de temer ante todo, pero que al contrario, parecía haberme robado el alma y el corazón.
—¿Estas bien, Joanna? —la voz le hizo sobresaltar, y sentirse tristemente decepcionada al averiguar que no se trataba de... Él.
Capítulo escrito por Karol Scandiu de http://deseoyoscuridad.blogspot.com/



























8 opiniones ¿le dejas a Quimera alguno más?:
Ahhhhhhhhhhhh me van a matarrrrr, buenisimo este capitulo, como todos los anteriores, pero aqui se nota que hay varias escritoras, todos muy buenas
Me encantaaaaaaaaa, quiero masssssss
besitos corazones
Adis
Gracias Adis, eres la primera en comentar esta colaboración de Karol en Quimera. Me en general es buenisima escribiendo, pero en particular cuando se trata de vampiros es magestral.
Gracias por volver aquí.
LINDAAAAA TU SI QUE ERESSSS LA MEJORRR
¿Tienes idea de lo que me hiciste llorar con la presentación que hiciste de mi? ¿Sabes el apreto en el pecho, al leer como de tus manos, protaban palabras tan hermosas sobre mi?
No creo que lo sepas, porque de ser asi, no me hubieras echo llorar como una niña pequeña, jajajaaj;D eres increíble Zayas, y yo una vez mas de acuerdo contigo:
Muchas veces la gente se le olvida que lo importante es ser feliz, compartir, vivir, y se dejan cegar por la invidia o la competitividad, cuando lo realmente hermoso es eso, lo que hemos echo, simplemente hemos permitido que las cosas sean como deben de ser: Simple, hermosas y llenas de cariño.
Que te kiero mucho, lo sabes y espero que no te olvides nunca.
El honor ha sido todo mio de participar en un pedacito de tu inigualable e increíble mundo.
Kisses mi querida Zayas...
Tienes toda la razón Karol, ¿por que la gente complica tanto la vida, si ya de por si es de lo mas complicada?
Si todos hicieramos con todo lo pequeño que hemos hecho nosotras con esta ilusión en ambas, ¿no seríamos todas mas felices?
GRACIAS.
¡aH! LA PRÓXIMA VEZ PREPARO LA CAJA DE CLINEX....... JA, JA,
Esto es un ejemplo de saber compartir y admirar el talento de los demás. Las dos sois geniales. Yo también necesitaré Klinex a este paso. Me ha encantado.
Gracias INFECTADAX
" NO TODOS LO VEN ASÍ, SIEMPRE HAY DUDAS EN LAS MENTES MAL PENSADAS...."
P.D.; NADA QUE ME VOY AL MERCD. A COMPRAR PAQUETES DE PAÑUELOS PARA TODAS ,QUE ALLÍ SON MAS BARATOS JA, JA,,,,
jAJAJAJAJa..... vete al macro, y compra al por mayor, seguro te sale mas en cuenta, jajaja;D gracias una vez mas mi querida Zayas.
Y si mi adorada Infectada, tu si que sabes;D y me alegro mucho de verte por aqui,D kisses;D
Mis felicitaciones, tardias, para Karol por tan maravilloso cap. Un besote para las dos
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